El pasado 7 de septiembre se llevó a cabo la presentación del primer informe de resultados de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Este ejercicio de rendición de cuentas, a un año del inicio de labores de las y los nuevos integrantes del Máximo Tribunal, refleja el compromiso asumido bajo el liderazgo del Ministro Presidente Hugo Aguilar Ortiz, impulsado incansablemente por cada una de las Ponencias, las secretarías generales y todo el personal de las áreas jurisdiccional y administrativa que sostiene la impartición de justicia en el Máximo Tribunal.
La reciente transformación de nuestro modelo judicial instauró un paradigma inédito en nuestro país que dejó a la soberanía del pueblo la elección de las personas juzgadoras. Este proceso electoral permitió a candidatas y candidatos acercarnos a la ciudadanía, palpar su realidad, sus necesidades y comprender que la justicia es, ante todo, un derecho humano y vía para dignificar la vida de las personas. Sin embargo, la legitimidad democrática obtenida en las urnas no es un cheque en blanco sino un mandato que debe refrendarse en el día a día, a través de cada fallo que emitimos. Esta convicción reafirma la enorme responsabilidad de nuestra función jurisdiccional.
Bajo esta nueva visión de justicia de puertas abiertas y cercana a la gente, los resultados son tangibles. En este año realizamos 20 diálogos en 10 entidades de la República, escuchando a más de 600 comunidades y pueblos originarios. Llevamos a cabo audiencias públicas con personas con discapacidad, avanzamos en la erradicación de las terapias de conversión y eliminamos las sesiones privadas del Pleno en favor de una transparencia total. Un avance histórico de esta integración ha sido el reconocimiento, por primera vez, de las comunidades indígenas como “terceras interesadas” en controversias constitucionales, otorgándoles un papel más activo en juicios que antes estaban reservados exclusivamente a las autoridades del Estado y a otros entes públicos.
En términos cuantitativos, el esfuerzo es indiscutible. En un año, la nueva SCJN recibió 15,051 expedientes, incluyendo el rezago de la integración anterior, y logró resolver 13,231 asuntos, más de 2,600 en las discusiones del Pleno y los restantes mediante acuerdo.
Como lo ha sostenido el Ministro Presidente Aguilar Ortiz, el trabajo de la Corte se enmarca en una relación de colaboración institucional, jamás de sumisión, frente a los otros Poderes de la Unión, garantizando además la certeza jurídica necesaria para el desarrollo y las inversiones en nuestro país.
No obstante, la autocrítica es indispensable para evolucionar. El actual diseño institucional, que concentra la resolución de todos los asuntos en el Pleno, ha ralentizado el flujo de trabajo al perder la especialización que antes brindaban las Salas. Ahora, nuestro rigor nos exige sesionar ininterrumpidamente analizando, en una misma mañana, una complejidad de asuntos en diversas materias. Aunque el estudio exhaustivo está garantizado, también es cierto que la ausencia de especialización técnica resta fluidez procesal.
Por ello, el planteamiento de la denominada “reforma de la reforma” para trabajar en secciones resulta pertinente. La resolución simultánea de asuntos permitiría duplicar nuestra capacidad de respuesta frente al rezago judicial histórico, reservando el Pleno únicamente para las discusiones de mayor trascendencia constitucional. La celeridad es una demanda social que no puede esperar; como Nueva Corte, somos conscientes de que requerimos un espacio de discusión mucho más dinámico que el de las integraciones anteriores.
A un año de distancia, caminamos con paso firme. El proceso de reforma judicial nos recordó que impartir justicia no se trata de habitar una cúpula inalcanzable, sino de construir un tribunal vivo, eficiente y cercano, donde la ciudadanía encuentre, por fin, el amparo efectivo de sus derechos.
PUBLICADO EN: A un año de la Nueva Corte (eluniversal.com.mx)


